jueves, 27 de noviembre de 2014


“ANNE FRANK”



BALLET CONTEMPORÁNEO DEL TEATRO SAN MARTÍN.


El Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín (BCTSM) fue creado en 1977. Dirigido en los comienzos por Ana María Stekelman, actualmente es conducido por Mauricio Wainrot y la directora asociada es Andrea Chinetti. Destacada como una de las compañías más relevantes de la danza contemporánea en la Argentina, en 2012 el BCTSM celebra treinta y cinco años de actividad ininterrumpida, un hecho definitivamente trascendente que le ha permitido consolidar para sus producciones un nivel artístico de excelencia, reconocido en el país y en el mundo.

 La compañía como tal se inició cuando, en 1977, Kive Staiff, por entonces Director General y Artístico del Teatro San Martín, convocó a la bailarina y coreógrafa Ana María Stekelman para ponerla al frente de lo que en ese momento se denominó Grupo de Danza Contemporánea del Teatro Municipal General San Martín. El nombre con el que hoy se conoce al elenco fue adoptado, definitivamente, en 1988. Desde entonces, y durante distintos períodos, el BCTSM estuvo dirigido por Norma Binaghi, Lisu Brodsky y Alejandro Cervera; Oscar Araiz; Andrea Chinetti y, desde 1999, por Mauricio Wainrot.

El BCTSM ha realizado numerosas giras nacionales e internacionales presentándose entre otros países en la ex Unión Soviética, España, Canadá, Brasil, Uruguay y Estados Unidos. Y ha sido honrado con la visita de prestigiosos coreógrafos argentinos y extranjeros que han montado obras para la compañía: Ana Itelman, Renate Schottelius, Ana María Stekelman, Oscar Araiz, Alejandro Cervera, Gustavo Lesgart, Roxana Grinstein, Noemí Lapzeson, Roberto Galván, Margarita Bali, Susana Tambutti, Walter Cammertoni, Miguel Robles, Carlos Casella, Diana Szeinblum, entre otros.


Mauricio Wainrot:

Director artístico del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, fue coreógrafo permanente del Royal Ballet de Flanders durante once temporadas, director de Les Ballets Jazz de Montreal y del Grupo de Danza Contemporánea del Teatro San Martín. Estudió en el Teatro Colón con Vasil Tupin y Eda Aisemberg, y fue primer bailarín del Royal Winnipeg Ballet de Canadá, del Teatro Municipal de Río de Janeiro y del Ballet de Cámara de Caracas. Montó sus obras para compañías como el English National Ballet, Royal Swedish Ballet, Ballet Royal de Wallonie, Hubbard Street Dance Chicago, The Cincinnati Ballet, Juilliard Dance Ensemble, Bat Dor Dance Company – Israel, Ballet de l’Opera de Bordeaux, Ballet du Capitole de Toulouse, el Ballet Estable del Teatro Colón, Singapore Dance Theater y los ballets nacionales de Turquía, México, Chile y Uruguay. Entre sus obras más representativas, figuran: Carmina Burana, La tempestad, Medea, Un tranvía llamado Deseo, El Mesías, La consagración de la primavera, Las 8 estaciones, Luz distante, Anna Frank, Looking Through Glass, Travesías y Flamma Flamma. Junto con el escenógrafo y artista plástico Carlos Gallardo, creó más de 40 obras, que han sido representadas por 50 compañías de danza y ballet en todo el mundo. Fue jurado de tres de los más destacados premios internacionales: el Benois de la Danse de Moscú, la New York International Dance Competition y el Prix de Lausanne. En 2008, fue condecorado por el Rey Alberto de Bélgica como Caballero de la Orden de Leopoldo I por su extraordinario aporte artístico al mundo de la danza. Este año fue nominado al Premio Benois de la Danse por La canción de la tierra, creada para el Ballet Contemporáneo en 2013.







ANNE FRANK

Coreografía: Mauricio Wainrot.          
Música: Béla Bartók.
Escenografía y vestuario: Carlos Gallardo.
Iluminación: Eli Sirlin.
Asistente de vestuario y escenografía: Analía Morales.
Meritorio de iluminación: Héctor Zanollo.                                                            
Duración: 45 minutos.
Intérpretes:
Anne Frank: Ivana Santaella / Flavia Dilorenzo*
Otto Frank:Rubén Rodríguez / Matías De Cruz*
Edith Frank: Eva Prediger / Victoria Balanza*
Margot Frank: Melisa Buchelli / Silvina Pérez*
Señora Van Daam: Carolina Capriati / Érika Zimmermann*
Señor Van Daam: Adriel Ballatore Crosa / Boris Pereyra*
Peter Van Daam: Matías Santander / Lautaro Dolz*
Gestapo: Margarita Wolf – Nicolás Miranda – Facundo Cornejo / Paula Ferraris* - Federico Arabia* - Jean-Blaise Druenne*
La joven Lucía Bargados / Laura Higa*

* “El terrible destino de las ocho personas que, durante más de dos años, convivieron desterradas en el pequeño anexo de un edificio de Amsterdam bajo el peor régimen fascista que haya existido, es la excusa para abordar los temas de esta obra. La intolerancia religiosa, política y racial, y la arbitrariedad de un poder totalitario sin límites que termina por destruir y corromper a todos los individuos –verdugos o víctimas– ha sido mi real preocupación. Trabajé con imágenes extraídas del Diario de Anne Frank y, especialmente, de un libro con testimonios de personas que conocieron a los habitantes del anexo. De todos ellos, el único sobreviviente fue Otto Frank, el padre de Anne. Y es precisamente con su regreso, unos meses después de finalizada la guerra, que comienza mi obra. 
Mientras ahondaba en esta realidad, surgieron vivencias y anécdotas de mi propia historia, y la de todos mis familiares que sucumbieron, quién sabe dónde, en condiciones similares a las que padecieron los Frank, los Van Daam, los Dussel y millones de personas que fueron víctimas de la intolerancia. La voz de Anne es la de ellos y la de quienes amamos y respetamos el sagrado don de la vida por encima de todas las cosas. Por eso, dedico esta obra a los mártires y sobrevivientes de todos los genocidios. Y a mi familia”.
Mauricio Wainrot.

* Luego de su estreno en la sala Martín Coronado del Teatro San Martín, en 1984, Anne Frank fue montada por las compañías internacionales English National Ballet (Inglaterra), el Ballet Royal de Wallonie (Bélgica), los ballets de las óperas de Gotemburgo (Suecia), Wiesbaden y Hildesheim (Alemania), el Ballet de Cámara de Caracas (Venezuela), los ballets de Florida, Cincinnati y Omaha (Estados Unidos), el Ballet Nacional Chileno (Chile) y el Ballet del Teatro Colón (Argentina).


ü      Puede verse un resumen de la obra en el siguiente link:








CRÍTICAS: ANNE FRANK.


v     Interpretación:


Esta fue la primera vez que fui el teatro a ver un espectáculo de danza contemporánea. Se me presentó la oportunidad gracias a la profesora de Expresión Corporal del profesorado de Nivel Inicial al que concurro diariamente.

Me gustó mucho la idea de conocer nuevos caminos ya que, como dije antes, sería mi primera experiencia en éste lenguaje artístico.
Sabía con anticipación que obra iríamos a ver, y cuando me enteré me intrigó, debido a que, una amiga había leído “El diario de Anne Frank” y me lo había recomendado para leer, lo que estaba postergando por diferentes motivos. Además, me intrigaba mucho saber como se podría hacer para llevar una historia a un escenario, y contarla solamente mediante la danza. De todas maneras, me imaginaba que existiría un texto hablado. Esto no fue así. Solamente la historia entera fue contada a través de la danza.
Con respecto a la historia, la conocía pero no en profundidad. Lo que me generaba mucha expectativa.
Desde el comienzo, la obra me atrapó, y me cautivó. Es increíble como se logró transmitir una historia tan dramática, cruel, aterradora, solamente con la danza. No existió en ningún momento la palabra, sino que todo fue representado mediante gestos, movimientos y muy bien acompañado por la música y la iluminación.
Cada escena fue ambientada con muchos detalles en cuanto a lo que se quería transmitir, por ejemplo, momentos de tensión, de tranquilidad, momentos de tensa calma, por así decirlo, ya que la historia es muy triste en sí. La misma cuenta la triste y cruel realidad que vivió una sociedad bajo el régimen Nazi.
El espectáculo fue tan bien puesto en escena, que la historia pudo ser comprendida en su totalidad. Fue increíble como simplemente por medio de la expresión del cuerpo me mantuvo expectante desde el comienzo al fin, y con deseo de saber como se desarrollaría la historia, y cual sería el desenlace final de la misma. Fue contada a la perfección.
Creo que el no haber leído nunca el libro me resultó como un punto a favor ya que pude disfrutar muchísimo, conociéndola en ese momento. Fue una experiencia hermosa, que me permitió conocer dos cosas a la vez: la danza contemporánea y la historia de vida de la joven Anne Frank y su familia.
Los actores de la obra merecen todos los aplausos del mundo. Sin su forma de expresarse, la obra no hubiese sido tal cual fue. Son todos los artistas sumamente talentosos, pero la protagonista de la misma es excelente, realmente admirable. Tuvo una participación activa durante los 45 minutos que duró la obra y no hubo un solo momento en el que se desluciera. Es absolutamente increíble.
Es un espectáculo digno de ver y altamente recomendable. No me quedó una sola persona a la que no le haya transmitido mi emoción como espectadora. Me provocó muchas sensaciones, sentimientos. Se me puso la piel de gallina en muchos momentos de la obra.
Si bien entré al teatro con mucha intriga, debo decir que la obra superó ampliamente mis expectativas.



v     Signos visuales:

Los signos visuales que aparecen en el espectáculo pueden ser los que expresaban con sus cuerpos los actores. A veces, los movimientos eran suaves (ligados) y lentos, y en otros momentos eran más fuertes y bruscos (cortados), dependiendo del momento de la historia.
También, realizaban sus interpretaciones con gestos en sus caras o desde algún movimiento corporal, ya sea de dolor, de tristeza, de miedo, de angustia y hasta quizás, en menos oportunidades, podrían llegar a mostrar lo que pude interpretar como una tranquilidad momentánea.

v     Signos auditivos:

Dentro de la obra, los signos auditivos presentes desempeñan un papel principal. La música fue parte muy importante durante el desarrollo del espectáculo.
La misma me transmitía angustia, tristeza y miedo, ya que la historia que se representaba era muy triste y cruel, así que considero que la música elegida fue la acorde a la historia que se contó.
La misma creaba distintos climas según lo ameritaba cada momento.
En la obra no existen las palabras habladas, ni textos pronunciados, todo fue transmitido mediante la danza.
Sin dudas, el espectáculo no sería el mismo sin el talento único de cada uno de los artistas en escena.

v     Efectos sonoros no articulados:

En la obra, como bien dije antes, no existieron ni el texto pronunciado, ni palabras habladas. Solo fue acompañada por el juego de luces y la música.
Toda la obra fue contada mediante los movimientos corporales.
En el único momento que aparecieron las palabras fue en el final, cuando uno de las artistas que representaba a un soldado Nazi, fue nombrando a los protagonistas de la obra, es decir, nombrando a quienes representaban los bailarines, quienes se caían cuando decían su nombre. El único que no se cayó fue el artista que representaba al padre de Anne Frank. Esto me llevó a interpretar que lo que significaban esas caídas era que esas personas habían muerto, ya que en la historia real, el único sobreviviente fue justamente el papá de Anne Fran, el señor Otto Frank.

v     Apariencia exterior del actor:

 El maquillaje y peinado de los actores, fue muy simple. Considero que esto fue correcto ya que la época y la historia representada fue muy oscura, muy triste. No hubiese sido pertinente que los artistas hubiesen estado muy producidos.
En cuanto al vestuario puedo decir que me pareció muy simple y sencillo también, pero como ya nombré anteriormente, muy acordes a la época de la historia transmitida.
Las mujeres vestían vestidos amplios y los hombres trajes. Tuvieron un cambio de vestuario, muy bien logrado, en el que se interpretó a un paso del tiempo.
Los artistas debían estar cómodos para realizar sus expresiones corporales.
Cada detalle del espectáculo logró cautivar mi mirada como espectadora.


v     Signos fuera del actor:

Puedo mencionar dentro de ésta clasificación a la escenografía utilizada en la obra. La historia transcurría en un lugar de refugio en el que se encontraban tres familias. Podría interpretarse como una gran habitación en la que convivían estas familias, en busca de no ser encontradas para luego ser torturados, como muchas personas si lo fueron.
En determinados momentos, esta parte del escenario se oscurecía, y se iluminaba una parte trasera del mismo, que anteriormente parecía no existir. En ella se podían apreciar los campos de concentración y detención Nazi, en los que estaban los prisioneros de esa época tan triste y oscura.
Como conté a lo largo del presente trabajo, tanto la música, como el enorme talento de los artistas en escena, son fundamentales en el espectáculo. Sin el manejo existente en el, muy bien logrado, nada hubiese sido igual. No puedo dejar de nombrar tampoco, al gran trabajo de director y coreógrafo del Ballet Contemporáneo, ya que el es el responsable de ésta magnífico espectáculo.

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