viernes, 14 de noviembre de 2014

FUERZA BRUTA
 
Fuerzabruta es una compañía teatral Argentina originada en el año 2003 como proyecto independiente de la compañía teatral De La Guarda. Se caracteriza por un estilo experimental, la innovación estética y el despliegue escénico en grandes dimensiones.
La obra se presentó en Buenos Aires, Lisboa, Londres, Madrid, Barcelona y Nueva York, entre otras ciudades.

Ø      Dirección y Producción.

Diqui James; Gaby Kerpel; Fabio Dáquila; Alejandro García; Agustina James.



El teatro es creación en el espacio. El lenguaje en su aspecto puramente material. Directo. Cuerpo a cuerpo. Formando un sueño en común con los espectadores. Real. Tangible.
Fuerza Bruta nos propone quebrar el sometimiento intelectual del lenguaje. Utilizar todos los medios disponibles para operar eficazmente sobre la sensibilidad del espectador. Llevarlos a otros territorios donde existen otras leyes mas poderosas.
Crear un espacio donde la velocidad de los estímulos recibidos supere la reacción intelectual y la emoción llegue antes.
Que el espectador se entregue, sabiendo que forma parte de un hecho artístico, de una realidad paralela, etérea, bella, delirante y absolutamente más verdadera que la cotidiana, sabiendo que está siendo conducido a estrellarse contra su propia sensibilidad. Una sensibilidad colectiva, universal, sin traducción, ni anestesia. Brutalmente feliz.

El conjunto de actores, escenografía y público es lo que genera la acción teatral. Cada uno tiene su rol. Junto con la música y los efectos. Que el público forme parte de la acción hace que su comportamiento modifique la obra. También hace que la obra sea más verdadera.
“La reacción espontánea del público condiciona a los demás elementos a ser más contundentes. A ser reales. Podemos elegir como los actores responden a los estímulos, pero no podemos hacer lo mismo con el público, que siempre responderá de manera verdadera, no planificada. Si lo que hacemos no los conmueve, la obra naufraga durante la función”.




     CRÍTICAS:


v     Interpretación:

Personalmente, en la clase de EDDI de espectadores críticos fue la primera vez que vi el espectáculo de FuerzaBruta. Conocía del grupo y su concepto de trabajo, pero de manera informal. Es decir, había visto quizás algún cuadro de los que ellos representan, pero nunca en profundidad y prestándole la atención que merece un espectáculo de tal magnitud.
Es algo sumamente novedoso, innovador, diferente a lo que estamos acostumbrados a ver, a lo que conocemos. Es maravilloso, impactante. Es increíble la forma en que te sentís atrapado viendo cada cuadro por televisión, lo que me hace pensar en la emoción que me generaría el estar viéndolos en vivo y en directo, siendo partícipe del espectáculo.
El lugar en donde se lleva a cabo el espectáculo es un espacio muy amplio el cual permite que todos los espectadores se sientan con mucha comodidad. Estos se encuentran parados, ya que en el lugar no hay sillas.
Durante el despliegue del mismo, el público es un partícipe activo, ya que forma parte de los distintos cuadros representados, de formas variadas. Existe una interacción constante entre los actores y los espectadores. Es el espectador quien decide si quiere participar de forma activa, bailando, saltando; o bien puede mantenerse al margen. De todas maneras, considero que cada persona que asiste a un espectáculo de estas características, tiene conocimientos previos en base a esto, y si no fuese así, el mismo ritmo de la obra te va introduciendo a actuar y a disfrutar muchísimo.
La obra está formada por cuadros autónomos, es decir, cada uno de ellos es totalmente independiente del anterior. No son correlativos, de manera que los mismos pueden ser interpretados en distinto orden y no se altera el “producto final”.
Los cuadros son de interpretación abierta. Todo lo que sucede allí forma parte del teatro. La teatralidad es construida por el espectador. Como es una obra de cuadros autónomos, no existe un inicio, un desarrollo y un cierre, como si pasa en cualquier obra o espectáculo convencional. Ninguno de los cuadros tiene porque tener un único sentido, solo hay que dejarse llevar y disfrutar.
El escenario no se encuentra en una única dirección sino que van “pasando cosas” en distintas direcciones. Como por ejemplo, el cuadro de la pileta de acrílico, en el cual el público debe mirar hacia arriba para poder disfrutarlo, entre otros. Los elementos intervinientes en cada cuadro son muy variados: telas, objetos de telgopor, camas, muebles, etcétera. 
Esta obra, es sumamente sensorial: miras; sentís el agua mientras cae desde el escenario; hay humo, lo que hace que puedas sentir distintos olores; la música no solo te permite escuchar, sino que la misma cumple una función dramática en todo el espectáculo, la cual comienza de manera suave, para ir aumentando gradualmente el ritmo, lo que hace que puedas interpretar e introducirte en un mundo mágico.
Las luces, al igual que la música, también cumplen un papel destacado dentro de la obra, ya que cada cuadro comienza cuando se enciende la luz, la cual va graduándose y se presenta en muchos colores diferentes; y termina con un apagón, lo que da el pase al siguiente cuadro.
Otro de los aspectos que me pareció increíble además de la música, la escenografía y la iluminación fue la calidad artística y el talento inmenso de cada uno de los actores. No solo tienen un poder de interpretación maravilloso sino que también un estado físico envidiable ya que exponen su cuerpo constantemente a fuertes rutinas.
Uno de los cuadros me resultó excelente. El mismo consistía en dos chicas, que con una tela de por medio realizaban movimientos, pruebas físicas, lo que me llevó a interpretar 
como si fuesen dos fetos moviéndose dentro del vientre materno.

















El cuadro que no solo fue el que más me gustó sino que también me emocionó y me atrapó tanto que no quería que termine fue el de la pileta de acrílico, al que se me ocurre nombrar “las mujeres”, porque quienes lo realizaron fueron solamente mujeres. Esta pileta, de una dimensión muy extensa, iba descendiendo hasta quedar a muy poca distancia del público, que como nombre anteriormente, debía mirar hacia arriba. Me generó  muchas ganas de estar allí. Las mujeres fueron contándome una historia en la que vi una lucha por escapar, por salir. Como si estuviesen presas de algo y con ansias de ser libres. Se tiraban desde una altura importante hacia abajo, con toda la fuerza del cuerpo, violentamente. Por momentos las chicas miraban al público desde arriba hacia abajo. Esto me hacía pensar como que si fuese el público el que está encerrado en cierto lugar, y los actores fuesen el público. Estuvo realmente espectacular.












En cada cuadro la música elegida fue impecable, logrando introducir al público en una atmósfera digna de placer, al ver tales talentos. El acompañamiento de las luces a esto fue más que increíble.
El cuadro inicial, el de un hombre que corre en una cinta y luego va pasando por distintas situaciones es espectacular. A pesar de recibir tiros el siempre se vuelve a levantar y sigue y sigue caminando. Me causa mucha admiración. Me hace pensar que a pesar de que a veces la vida te da golpes muy duros, hay que continuar; levantarse y salir adelante.


No quiero ser reiterativa, pero no puedo evitarlo. Realmente es un espectáculo digno de ver. Son increíbles todas las cosas que te pueden pasar por dentro al disfrutarlo. Me hubiese encantado poder haber presenciado una función, pero ésta obra ya no se encuentra más en cartelera. Actualmente, el grupo se encuentra interpretando otro trabajo, al que llamaron “Huayra” y que  imagino que deber ser tan maravilloso como éste y me encantaría poder ir a una de sus funciones.

v     Signos visuales:

Los signos visuales que aparecen en el espectáculo pueden ser los que expresaban con sus cuerpos los actores. A veces, los movimientos eran suaves (ligados) y lentos, y en otros momentos eran más fuertes y bruscos (cortados), dependiendo del cuadro o del momento del cuadro.
También, realizaban sus interpretaciones con gestos en sus caras o desde algún movimiento corporal, ya sea de dolor, de alegría, de sorpresa, de euforia, siempre muy exagerados.
Los elementos escenográficos en algunos casos eran más visibles y elaborados y en otros más simples, lo que considero que no se notaba ya que la presencia de los actores transformaba la simpleza en magia. Los mismos se complementaban perfectamente en cada cuadro.

v     Signos auditivos:

Dentro de la obra, los signos auditivos presentes desempeñan un papel principal. La música fue parte fundamental durante el desarrollo completo del espectáculo, diferente en cada uno de los cuadros. Aparece una gran diversidad y  estilos de música: instrumental, murga, música electrónica. La música invita a los espectadores a moverse por el espacio, que como se explicó antes, es muy amplio.
Al comienzo de cada uno de ellos ésta era suave e iba aumentando su ritmo de manera gradual. La música creaba distintos climas según lo ameritaba cada momento. Por momentos me causaban mucha calma, paz, pero por otros me envolvía una especie de drama, riesgo, violencia, miedo.
En la obra no existen las palabras habladas, ni textos pronunciados, pero sí aparecen gritos, voces distorsionadas, incomprensibles.
Sin dudas, el espectáculo no sería el mismo sin este excelente manejo, elección y organización de la música, que lo acompañan a la perfección.

v     Efectos sonoros no articulados:

Aquí puedo ubicar a las voces distorsionadas y los gritos que intervienen en cada cuadro. Los mismos eran incomprensibles.
Con cada grito dentro de los cuadros, los actores están queriendo contar algo, expresar algún sentimiento, alguna situación o historia, que como bien dije antes, esta queda a libre interpretación del espectador.


v     Apariencia exterior del actor:

Al maquillaje y peinado de los actores, no pude apreciarlos bien ya que jamás me centré en eso porque quedé sumamente sorprendida con muchas otras cosas. De todas maneras, cuando los volví a ver en mi casa a los cuadros, noté que tanto maquillaje como peinados son muy suaves y naturales.
En cuanto al vestuario puedo decir que me pareció muy simple y sencillo, pero que iba perfectamente con el espectáculo y con cada cuadro en particular, debido a que los artistas debían estar cómodos para realizar sus destrezas.
Si bien estos aspectos son complemento en cualquier obra convencional, considero que ésta obra vale por sí sola, y esto ocupa un lugar secundario, ya que hay cosas mucho más interesantes que apreciar y que cautivan la mirada del público espectador.


v     Signos fuera del actor:

Puedo mencionar dentro de ésta clasificación a la escenografía interviniente en la obra. Esta era distinta para cada cuadro. En alguno de los cuadros los elementos y materiales escenográficos eran más sencillos que en otros, pero muy bien utilizados por los artistas. Entre ellos pueden verse telas, tambores, placas de telgopor, una gran pileta de acrílico, una cama, una cinta de gimnasio, una ambientación de un bar completo, etcétera.
Cada cuadro era realizado en algún escenario especialmente pensado, a diferentes niveles de altura, para lo cual los espectadores debían mirar en distintas direcciones. Los mismos participaban de manera activa, en determinados cuadros más que en otros.
Como conté a lo largo del presente trabajo, tanto la música, como la escenografía y la iluminación son fundamentales en el espectáculo. Sin el manejo existente en el, muy bien logrado, nada hubiese sido igual.

La luz acompaña al despliegue de manera constante. La misma da el paso de cuadro a cuadro, generándose un apagón repentino y volviendo a aparecer para dar inicio al próximo cuadro.



Bibliografia consultada:

http://fuerzabruta.net
http://es.wikipedia.org: es.wikipedia.org/wiki/Ataque_de_fuerza_bruta.

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